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jueves, 4 de junio de 2015

Descubren que un grabado está Leonardo da Vinci tocando una lira da braccio


Grabado que muestra a Da Vinci tocando una lira

Un grabado de Marcantonio Raimondi puede mostrar a Leonardo da Vinci tocando un instrumento llamado lira da braccio

Sabemos que ingenió algunos instrumentos musicales como la viola organista, que nunca había sido construida anteriormente hasta que en 2013, unos 500 años después de su invención, el músico Slawomir Zubrzycki la recreó y la hizo sonar en un concierto en la Academia de la Música de Cracovia.

Un grabado de unos 500 años de antigüedad puede mostrar a Leonardo da Vinci tocando un instrumento musical italiano llamado lira da braccio. Si esta información se verifica, podemos estar ante una de las tres únicas representaciones que existen de Leonardo elaboradas durante su vida.

El grabado fue creado por un artista llamado Marcantonio Raimondi en 1505.

Sin embargo, ha sido recientemente cuando Duffin Ross, un profesor de música en la Universidad Case de Western Reserve en Cleveland, ha identificado al hombre del grabado como Leonardo da Vinci, según se publica en la revista Cleveland Art.

Cuando el grabado llegó al Museo de Cleveland en 1930, formando parte de una colección de Arte, los estudiosos pensaron que el hombre representado era Orfeo, un músico de la mitología griega que se decía que era tan talentoso que podía encantar a los animales con su música. Así, el grabado fue denominado como "Orfeo encantando a los animales".

Sin embargo, Duffin se dio cuenta de que era poco probable que aquella persona fuera Orfeo, se trataba más bien de Leonardo da Vinci. Apoya su hipótesis en que, durante el Renacimiento, Orfeo era representado como un joven bien afeitado. Sin embargo, el hombre del grabado se representa como de edad más avanzada, con barba y con rizos largos en la parte baja de su cabellera. Para Duffin, Marcantonio Raimondi representó al artista cuando rondaba los 50 años de edad.

El especialista comparó el grabado con un retrato de da Vinci pintado por Francesco Melzi en 1506, cuando contaba con unos 54 años, en el que se muestran muchas similitudes físicas. El retrato de Melzi muestra a un hombre con barba, largos rizos, un pequeño golpe en la nariz y una cresta en la ceja.

Lo más revelador del grabado, sin embargo, es que el hombre se muestra tocando un instrumento musical, que Duffin ha identificado como una lira da braccio, un instrumento de cuerda frotada.

En 1550, unas décadas después de la muerte de da Vinci, el historiador Giorgio Vasari escribió sobre la gran habilidad musical que poseía Da Vinci, que fue llevado ante el duque de Milán e hizo sonar una lira hecha con sus propias manos. Exageraba, quizás, cuando indicó que él sólo superaba a todos los músicos que habían ido juntos a tocar.

Los problemas que la identificación plantea son de tiempo y lugar. Si, por lo que se sabe, Marcantonio estaba trabajando en Bolonia en esta época, cómo pudo reunirse con Da Vinci. Según Duffin, es probable que se encontraran en Milán, entre 1506 y 1507, durante la representación de alguna opera del mito de Orfeo. Si es así, puede darse el caso de que incluso el propio Leonardo participase en la obra.

Otra posibilidad es que los dos artistas se conocieran en 1509 durante la visita de Leonardo a Florencia o, tal vez, nunca se llegaron a ver y Marcantonio usó algún retrato suyo como referencia.


miércoles, 7 de septiembre de 2011

Intrumentos musicales diseñados por Da Vinci

La selección de instrumentos utilizados en la grabación del disco pretende servir al repertorio elegido de forma fiel y respetuosa mediante una aproximación a los existentes en los días de Leonardo y especialmente algunos hacia los que manifestó especial interés o que fueron objeto especial de sus elucubraciones y proyectos.

Viola y Canto


Ya se mencionó la maestría y especial afición de Leonardo por cantar acompañándose con la viola da braccio, instrumento que en los textos aparece también mencionada como lira da braccio o incluso cítara. Esta viola fue un instrumento de gran importancia en el renacimiento italiano, hasta el punto de ser utilizada con frecuencia como representación iconográfica de la música y se utilizaba especialmente para improvisar cantando con ella según una costumbre muy enraizada en los círculos cultos italianos.

La iconografía es abundante en todo el Quattrocento y el único instrumento que, aunque no salido de sus manos, podemos contemplar en una de sus obras: el tríptico de su Virgen de las Rocas. El destino ha querido que nuestro músico César Carazo, reuniera en su persona los oficios de cantante e intérprete de viola da braccio puestos de manifiesto con exquisito arte en las grabaciones de este disco. Leonardo dedicó un especial afán en planificar una viola que llamó organista, esto es dotada de un teclado, con la que pudiera realizarse polifonía, instrumento que presentaremos en una próxima grabación.


Órgano de agua


Instrumento construido por el maestro organero Joaquín Saura Buil


El agua es un elemento que de forma recurrente aparece en los escritos de Leonardo para ser estudiado desde múltiples puntos de vista: el movimiento, los fenómenos naturales, la obras públicas, su elevación, la utilización de su fuerza gravitatoria, las fuentes perpetuas, los relojes, los pájaros cantores, los autómatas.

El sonido del agua cautiva también a Leonardo -“De la música del agua” (C. Atlántico Fol. 201 v.)- y recogiendo el recuerdo de la impresión recibida al percibir la variada y evocadora percepción de sonidos producida por una fuente -“Se hace una harmonía con las diversas caidas de agua como viste en la fuente de Rímini, como viste el 8 de agosto de 1502” (C. Institut de France, L, 78 r.)- trata de domeñarla modelando su sonido “De la música del agua cayendo dentro del vaso” (C. Hammer, fol. 27 v.)- para terminar imaginando un auténtico instrumento musical organizado que “formará una armonía..con muchas consonancias de voces” producidas por “caños del agua que cae en las vasijas ordenadamente, según su necesidad, como hace la mano sobre las teclas del órgano.” (C. Madrid II, fol 55 r.).

De todos los instrumentos ideados por Leonardo, pocos tan interesantes sugerentes y evocadores como el órgano de agua, también muy personal, por cuanto tiene de sensibilidad musical, experimentación acústica, componente mecánica, conocimientos organológicos y conexión cultural y mítica con la antigüedad griega.

Percusiones 

De no menos de un treintena de idiófonos y membráfonos trata Leonardo en sus cuadernos, número que denota el indudable interés que suscitaron en Leonardo. Inventados unos, reformados y mejorados otros, estos instrumentos, con una larga tradición que arranca en el Medievo, eran utilizados por el pueblo sencillo o los profesionales en todo tipo de fiestas y cortejos populares, juegos infantiles, o como pararítmicos musicales de conjuntos instrumentales de diverso tipo.

Entre las manifestaciones artísticas más notables y recordadas de la corte de Florencia en tiempos del Magnífico y de Leonardo se hallan las festividades populares llevadas a cabo con motivo de los carnavales. Con ocasión de estas celebraciones, y con el antecedente de las brigate in maschera a piedi, a cavallo o sopra carri y las maggiaiole, Lorenzo de Médicis da a su pueblo, desde 1480, la ocasión de dar rienda suelta a su afán de expresión y de diversión, impulsando todo tipo de espectáculos fastuosos teatrales, y poéticos, refinadas vestimentas, convites platónicos mascaradas o sacras representaciones.



Las calles se llenan de carri y trionfi ornamentados con alegorías épicas y mitológicas por los más reputados artistas y los ciudadanos, sin distinción de clases, se entregan juntos a todo tipo de diversiones organizadas o producto de la improvisación, con el común denominador musical de los canti carnascialeschi. Los últimos diez años de su corte fueron especialmente además ricos en todo tipo de fiestas, justas y torneos, bailes, representaciones teatrales, desfiles, mascaradas, etc., en las que Leonardo tuvo una intensa participación y muchos de sus inventos, incluidos algunos musicales, estaban destinados al montaje de estas manifestaciones, aportando innovaciones o resolviendo problemas de toda índole que pudieran plantearse. No debe, por tanto, extrañar su manifiesto interés por este tipo de instrumentos. Su imaginación se centra en vencer la tradicional uniformidad de sus sencillos ingenios mejorando y diversificando sus posibilidades tímbricas y combinatorias, ennobleciendo, finalmente, su utilización hasta el punto de componer pequeños pentagramas de música adaptados a sus peculiares voces.

Campanas 

Las que suenan en el disco son las de la Iglesia de la Santa Cruz de Vinci , grabadas a nuestra petición por la N.H.K a quien agradecemos desde estas líneas su amable colaboración. Hemos querido traerlas aquí como evocación del gran interés que en ellas pusiera Leonardo de distintos modos. Así cuando, comparándolas con las imágenes aleatorias resultantes de una esponja llena de colores que se arroja contra una pared, atribuye a sus sonidos la propiedad de ser interpretados subjetivamente por una percepción analítica de sus numerosos y especialmente ricos sonidos armónicos, traduciéndolos ora en una composición musical ora en la vocalización de palabras dictadas por la imaginación del oyente. “...como el sonido de las campanas, que puede entenderse que dice lo que a ti te parezca...” (Tratado de la Pintura, IX, Precepto del pintor universal). “como con el sonido de las campanas, que en sus toques hallaras cualquier nombre y vocable que imaginar puedas”. (CIF A (2172) Fol. 102 v.) (1). En distintos lugares de sus cuadernos de notas pueden hallarse estudios sobre la física del sonido de estos instrumentos, un campanólogo, dos conjuntos mecanizados de campanas tubulares, uno de ellos para la composición un canon a cuatro voces o una campana con distintas baquetas o apagadores regidos por un teclado para realizar de la suerte distintos sonidos armónicos controlados para su aplicación musical (C. Madrid II).

Flautas rectas 

El más antiguo de los instrumentos de viento en las civilizaciones de todos los países, tenía también un gran protagonismo en los conjuntos instrumentales del Renacimiento europeo e italiano. Dentro de su notable variedad, la iconografía muestra unos instrumentos de tamaños muy variables aunque siempre tañidos con los dedos de una o ambas manos, de donde se inferían ciertas limitaciones tanto en la producción de notas como, especialmente, en su tesitura. Los testimonios conservados del interés de Leonardo por las flautas ponen de relieve una especial inquietud por perfeccionar su funcionamiento técnico y la ampliación sus capacidades sonoras. Dos de ellas (C.Atlántico, fol 1106 r.), en palabras del propio Leonardo, “no hacen la mutación de sus voces a saltos, sino en la forma propia de la voz humana, y se hace moviendo la mano hacia arriba y hacia abajo como en la trompeta torcida, y ello especialmente en la flauta A, y se puede hacer de 1/8 a un 1/16 de tono y tanto cuanto te plazca”. Pero uno de los más notables aunque, una vez más, intrascendidos inventos de Leonardo da Vinci en el terreno de la organología, es, sin duda, el de distintos sistemas de llaves para instrumentos de viento, mecanismos ideados para facilitar la obturación con los dedos de los orificios de los instrumentos de viento de la familia de las flautas de pico y de caña o trompetas. (C. Atlántico, fol. 175 r.) Con posterioridad a Leonardo, en un primer tiempo, algunos instrumentos como el cromorno, ciertas flautas muy grandes, la bombarda y la corneta, pudieron recibir una sola llave para facilitar la oclusión y apertura del orificio más alejado del tubo que, confiado al dedo meñique de la mano derecha, quedaba fuera de su alcance.

En una segunda fase, la aplicación de estas llaves a la totalidad de los orificios, haría posible la concepción de nuevos planteamientos que propiciaran la extensión del ámbito sonoro de los instrumentos y una mejora de las posiciones acústicas para la obtención de las notas, naciendo la flauta travesera tal como hoy la conocemos, el clarinete, el oboe o el fagote.

Vihuela 

Hasta los tiempos de Leonardo, los instrumentos de cuerda entrastados, como especialmente el laúd, eran normalmente punteados con plectro no habiendo asumido aún con claridad un papel polifónico al ser tañidos solos o en conjunto, cosa que harían progresivamente desde finales del Quattrocento. En los escritos conocidos de Leonardo no se trata de este instrumento aunque sí lo menciona, por la impresión que le causó oírlo tañer en Milán a un niño turco de nueve años - anota - la víspera de San Miguel 28 de septiembre de 1497... y fue juzgado entre los buenos intérpretes de Italia.” Encordada como el laúd al que se parece también en la forma de tocarse, la vihuela toma en España el lugar del laúd para convertirse muy pronto en uno de los instrumentos polifónicos con mayor entidad del Renacimiento, compañera de los instrumentos de tecla y del arpa, en la asunción individual y colectiva de la polifonía vocal en instrumental La Corte de los Sforza, de Milán, tuvo también un intercambio musical muy considerable con la Casa Real de España y de Portugal en la segunda mitad del siglo XV, por lo que es muy razonable pensar que este instrumento les resultara algo familiar.

Monseñor Higinio Anglés da una larga lista de los músicos españoles en aquella Corte en la que figuran compositores, cantores, organistas y tañedores de instrumentos de cuerda.


Órgano de papel 

Instrumento construido por el maestro organero Joaquín Saura Buil

Òrgani di carta es el nombre que se diera a estos instrumentos en el entorno de Leonardo sigiendo la costumbre de llamarlos por el material de que estaban hechos sus tubos sonoros (òrgani di legno, di piombo, di stagno, etc.). La descripción del órgano de papel de Leonardo se halla en el Fol. 76r. del Códice Madrid II de la Biblioteca Nacional de Madrid y supone un replanteamiento total de la composición los elementos del órgano de mano - organetto - tal como existía en su época y, de forma aproximada venía construyéndose desde siglos. La primera aportación a la mejora del instrumento consiste en un insólito fuelle de doble acción (fuelle de viento contínuo) en palabras de Leonardo) con dos cuerpos adosados: mientras uno se está vaciando al presionar para hacer sonar los tubos el otro se llena por la misma operación, resultando un movimiento de ida y vuelta comparable al del arco del violín que hace mucho más fácil la administración de las “respiraciones” si se comparan con las de sus congéneres dotados de un fuelle que debía ser llenado antes de vaciarlo, propiciando también la aplicación de adecuados matices en la presión de manera a facilitar la expresividad musical de la interpretación. El teclado adquiere la posición vertical perpendicular al cuerpo, mucho más manuable y ergonómica.

Con tres siglos y medio de anticipación, queda inventado el teclado del acordeón que su creador el francés Bouton comenzará a aplicar en 1852, no haciéndose corriente su utilización antes de 1920. Para aliviar al máximo el peso del instrumento, sugiere que los tubos se hagan de finas tablillas o de papel. Este último material confiere al instrumento un sonido aflautado más contenido, velado y dulce que el de la flauta con la que puede bien dialogar. Por cuanto sabemos, eran construidos por artífices especializados en su industria y no debieron ser inventados por Leonardo quien, sin embargo debió sentirse subyugado por ellos aprovechando sus cualidades en la realización de su prototipo.

Regal

Se trata de un pequeño órgano portativo dotado originalmente de un solo juego de lengua de resonador corto al que luego se añadirían otros labiales. No se halla en los cuadernos conocidos de Leonardo pero su nacimiento se sitúa en pleno Quattrocento, años antes del nacimiento de Leonardo.

Henri Arnaut de Zwolle en su conocido manuscrito (c. 1436-54) de la Biblioteca Nacional de Paris, menciona un pequeño órgano que llevaba incluidas unas pequeñas lengüetas. También Schlick nos habla con admiración en su Spiegel der Orgelmacher und Organisten, Mainz, 1511, de un juego de esta naturaleza realizado “para el misericordioso señor el Emperador de Roma” cuyo sonido era encantador e inusitado para el oído. y un instrumento de estas características aparece en el conocido grabado en madera de Hans Weidtz (1519) que se conserva en el Germanisches Nationalmuseum de Nurnberg, tañido por el organista y compositor Paul Hofhaimer acompañando el coro de voces al facistol en una misa con asistencia del Emperador Maximiliano.

Cistro

También Cítara o Cítola en castellano (Ingl., Cither, Cithern, Sittron; Fr., Citole, Cistre, Cister; It., Cetra, Cetera; Al., Zither) Dotada de cuerdas metálicas, parecida, de frente, al laúd pero con la parte posterior plana, se tocó con plectro hasta finales del siglo XVI. Fue en el XV muy popular entre todas las clases sociales no debiendo pensarse por ello que sólo se utilizara para realizar composiciones simples, pues también se escribió para ella música seria y de bastante complejidad.

Trompa marina 

Fue en su origen una variedad del monacordio tañido con arco del que sólo se obtenían sonidos armónicos y al que luego se dotó de cuerdas simpáticas. De gran tamaño - entre un metro ochenta y dos metros - su sonido era fuerte y metálico pudiendo en puente algunas cuerdas vibrar sobre la tabla armónica. Producía sólo sonidos armónicos siendo especialmente útil para la realización de “pedales”. El nombre alemán de Nonengeige puede indicar que era utilizado en los conventos de monjas para “sostener” el canto y mantener el “tono” en las largas sesiones de canto litúrgico.

Zanfona 

Es el nombre actual (también Gaita zamorana, Chifonía, Viela, etc; Ingl., Hurdy-gurdy, Synphony; Fr., Chifonie, Symphonie, Vielle (a roue); Al., Lyra, Leyer, Leyre, Drehleier, Radleier, Bauernleier; It., Ghironda, Lira organizzata) del antiguo organistrum, instrumento medieval de cuerdas que se hacían sonar haciendo girar con una mano una rueda untada de resina en guisa de arco y presionando con la otra unas teclas destinadas a establecer otros tantos puente para cantar la melodía de forma parecida a como lo harían las tangentes del clavicordio. Otras cuerdas podían producir sendas notas graves constantes de pedal como los roncones de la gaita. Muy popular en toda Europa, en manos de músicos cortesanos, callejeros o de mendigos, tendría, con pocas variaciones, su período de máximo esplendor entre finales del siglo XVII y principios del XVIII.

Leonardo músico

Una de los aspectos menos estudiados y peor difundidos de la personalidad artística de Leonardo da Vinci es su vertiente musical en la triple faceta de los conocimientos teóricos, la organología y la interpretación.

La teoría era la base del conocimiento musical de su época, principal contenido de los estudios musicales del cuadrivium y, durante siglos, su parte más científica y de mayor reputación entre los estudiosos del saber.

Es impensable que un científico y artista del Renacimiento de la talla de Leonardo no tuviera un profundo conocimiento de ella; felizmente disponemos de múltiples testimonios que lo atestiguan para no tener que dejarlo en mera suposición Si la primera formación pudo recibirla con la exquisita educación recibida en su infancia, es seguro que la aumentaría en Florencia, durante su estancia en el taller de Verrochio y, sobre todo por la senda que siguiera toda su vida en la búsqueda incesante del conocimiento: la de la curiosidad y esfuerzo incesantes que harían de él el autodidacta por excelencia.

Tampoco cabe desdeñar la influencia que Gafori pudo añadir en su larga etapa milanesa. A este respecto hay que decir que este gran músico y tratadista no destacó sin embargo precisamente por su carácter innovador en cuanto a la doctrina musical se refiere, antes bien fue un defensor de los valores de la teoría clásica boeciana los mismos que de forma recurrente aparecen por doquier en la obra escrita y, como se verá, también pictórica del genio florentino. Según Gerolamo d´Adda, algunos de los dibujos para los moldes en madera de ciertos grabados que aparecen en la “Theorica Musice” de Gafori fueron realizados por Leonardo y constituyen, en su brevedad, un auténtico resumen de los fundamentos de la teoría modal.

En varios lugares de los cuadernos de Leonardo y con distintos motivos aparecen cortos pentagramas con notación mensural blanca y la pauta de cinco líneas, la más corriente en su tiempo, y la misma de Gafori en las ilustraciones musicales de sus libros con clave de fa en tercera subentendida y no es raro hallar, entre los dibujos y textos de Leonardo, remisiones a distintos aspectos o principios de la teoría musical para ser utilizados con fines físicos y matemáticos; o, a la inversa, invocar las leyes físicas y de la cantidad para dar solución a determinados problemas de la organología.

En CF II; fol. 35 v. estudia la relación entre el grosor, la longitud y el peso de tensión de unas indeterminadas cuerdas de forma parecida a los experimentos en el pluricordio de Pitágoras. En otro lugar - CA, Fol. 721 r - invocando sus proporciones armónicas musicales, definirá matemáticamente la proporción con la que aumenta la resistencia de una viga al pasar de la posición horizontal a la vertical por grados sucesivos de oblicuidad. En CIF, M, 45 r. y CF II Fol. 31 r. utilizará sendos sistemas para establecer la velocidad de las corrientes de agua de los ríos que, a falta de aparatos de relojería capaces de registrar tiempos muy cortos, serán medidas batiendo el compás en tiempos armónicos o haciéndolo en tiempos músicos, lo que en su lenguaje viene a ser lo mismo.

Pero Leonardo no se limitó a un conocimiento teórico de la música, sino que la practicaba como una de sus ocupaciones favoritas, cantando y acompañándose con instrumentos musicales. De éstos, el preferido era la viola da braccio que en los textos aparece también mencionada como lira o también cítara. Esta viola fue un instrumento de gran importancia en el renacimiento italiano, hasta el punto de ser utilizada con frecuencia como representación iconográfica de la música y se utilizaba especialmente para improvisar cantando con ella según una costumbre muy enraizada en Italia.

Veinte años después de su muerte su biógrafo, el historiador Paolo Giovio (1483-1552) (2) resumía en encomiástico epítome los conocimientos de Leonardo entre los que brillaba su arte interpretativo musical:

“Fue de un gran ingenio, afable, elegante y noble, de rostro agraciadísimo, y como fuera maravilloso inventor y árbitro de toda la elegancia y refinamientos, sobre todo en las artes teatrales, y cantara con destreza con la lira, complació asombrosamente a los príncipes durante toda su vida”. 

La estancia de Leonardo en Milán iba a ser sin duda la más importante y prolífica de su vida. Estando en Florencia al servicio de Lorenzo el Magnífico escribio una conocida carta a Ludovico Sforza ofreciéndole sus servicios en multitud de áreas en las que declaraba ser un experto. Poco después entraría al servicio del Moro pero por ninguna de estos conocimientos sino por sus habilidades artísticas musicales y poéticas: sucedió hacia el 23 de Febrero de 1482 cuando tenía treinta años; a la tarde de aquel día llegaba a la corte milanesa enviado por Lorenzo el Magnífico formando parte de una embajada cultural en compañía de su discípulo Atalante Migliorotti para participar en uno de los parangones de músicos y poetas frecuentes en la misma.

Según refiere el Anónimo Gaddiano (3) portaba consigo una lira o viola de brazo que nadie como él sabía tañer:

”Fue elocuente en el hablar y raro tañedor de lira, y fue maestro de Atalante Migliorotti en este instrumento...fue enviado al Duque de Milán para presentarle, junto con Atalante Migliorotti, una lira que era único en tañer tal instrumento. “ 

Giorgio Vasari en la biografía de Leonardo que incluye en su “Vite degli artisti”, editada en 1550, da más detalles sobre la participación de Leonardo en aquél parangón. Refiere que a la muerte de Giovan Galeazzo, Duque de Milán,

“...nombrado Ludovico Sforza con el mismo grado el año 1494 fue llevado a Milán con gran reputación Leonardo al Duque, el cual se deleitaba con el sonido de la lira, para que tocara; y Leonardo llevó aquél instrumento que él mismo había fabricado de plata, en gran parte con forma de una cabeza de caballo, cosa extraña y nueva, para que la armonía fuera de mayor tuba (?) y más sonora de voz; por lo cual superó a todos los músicos que allí habían concurrido para tocar. Además de ello fue el mejor decidor de rimas improvisadas de su tiempo.” 

Los textos contienen varios datos de gran interés que iremos comentando en distintos lugares. Destaquemos sólo aquí cómo Leonardo, hombre multidisciplinar por excelencia y pudiendo, por tanto, dedicar a la práctica musical sólo una pequeña parte muy limitada de su tiempo pudo alcanzar tal maestría que, en tal ocasión, eclipsara a todo un grupo de músicos profesionales, entre ellos, muy probablemente, los propios estipendiados por el Duque.

En otro lugar de su biografía, el propio Vasari nos descubre el tipo de música que a Leonardo le gustaba hacer y que no era otro que aquel ya indicado de cantar improvisando acompañándose, esto es haciendo una segunda voz, con el instrumento:

“Dedicó algún trabajo a la música, pero pronto se decidió a aprender a tocar la lira, como quien tenía naturalmente un espíritu elevadísimo y lleno de elegancia, llegando con ella a cantar divinamente improvisando”.

Respecto de los gustos musicales de Leonardo, una cosa parece desprenderse con claridad de distintos textos propios y ajenos y es la aversión que tenía por la repetición de las obras de música, considerando que su sino era el de ser creada para morir en el instante mismo de su realización:

“La música tiene dos enfermedades, una de ellas es mortal y la otra pertenece a la decrepitud; la mortal va unida siempre al instante mismo que sigue a su creación; la de la decrepitud la hace odiosa y vil en su repetición”.

Pero Leonardo era también, a lo que parece; un habitual consumidor de música realizada por otros. En el “Paragone” y bajo el epígrafe “Diferencia entre la pintura y la escultura”, Cap. 36, describe al pintor - sin duda a sí mismo - rodeado de refinamientos, cosas agradables y bellas entre las que la música ocupaba un lugar de privilegio, costumbre que según Vasari (“Vite...”), fue la causa de la famosa enigmática sonrisa de la Mona Lisa.

De la gran riqueza y variedad de los conocimientos vividos por Leonardo de forma ferviente y apasionada se produce una ósmosis interdisciplinar que, por activa y pasiva, convierten a la música práctica en origen o destino de sus estudios y lucubraciones, desembocando necesariamente en la organología, uno de los aspectos más interesantes y bien documentados de su personalidad musical, testimonio, una vez más de su genio creador: ahí está más de medio centenar de instrumentos mencionados en sus escritos y cerca de setenta ideas o proyectos para otros tantos instrumentos de todas las familias junto a sus parientes los autómatas musicales, de relojería y ornamentales o decenas y decenas de apuntes, anotaciones, alusiones de carácter musical que impregnan otras tantas materias o actividades de las antes mencionadas.

Entre las circunstancias personales que pudieron contribuir al conocimiento musical de Leonardo, especialmente en lo tocante a los instrumentos musicales – instrumentos armónicos en su vocabulario - hay que citar, en primer lugar, la de su prolongada estancia en el taller de Verrochio donde la pintura y la escultura iban de la mano con la orfebrería, la confección de ingeniosos objetos mecánicos y la de instrumentos musicales de diverso tipo, realizándose también tareas de reparación y entretenimiento.

Contemporáneo suyo y amigo fue Lorenzo Gusnasco, también conocido como Lorenzo da Pavia, famoso constructor de todo tipo de instrumentos musicales como órganos, cémbalos, clavicordios, violas, etc. de quien se conocen sus trabajos para las cortes de Milán y de Mántua el las que coincidieron por distintos motivos. En 1499 se hallaban juntos en Venecia, donde conocieron el saco de Milán por los franceses y el apresamiento de Ludovico el Moro.

Cabe la posibilidad de que Leonardo escribiera un libro sobre instrumentos musicales, según él mismo parece afirmar en sus Quaderni d´Anatomia IV 10 r. cuando, interrumpiendo su discurso sobre el ruido producido por los cañones y la influencia en ello de sus longitudes, concluye: “No me extenderé en esto porque lo he tratado bastante en el libro de los instrumentos

Agincourt song


Música inglesa de tiempos de Leonardo

Al alva* venid buen amigo

"Al alva* venid, buen amigo".

Una canción de moda, en tiempos de Leonardo


*en esos tiempos, la palabra alba se escribía con v

La música y Da Vinci





La música y Da Vinci coinciden en los géneros musicales que se practicaban en la Europa de la segunda mitad del siglo XV y principios del XVI, en su doble vertiente instrumental y de canto solista, en el que sobresalen algunos de los instrumentos preferidos por Leonardo cuando no directamente surgidos de sus conocimientos en la materia y capacidad inventiva.

En aquella época, existía una fluida relación entre las distintas escuelas nacionales: las peninsulares italianas, la franco–flamenca, la aragonesa de Nápoles, o la de la Corte de los Reyes Católicos, por citar sólo las más importantes.

El vacío dejado por el abandono del Ars Nova, desde los primeros decenios del Quattrocento, por parte de gran parte de los músicos italianos es colmado por una pléyade de músicos extranjeros que convierten al país en uno de los escenarios más abiertos para la creación musical:

Una realidad que vivió personalmente en su entorno a lo largo de su vida: Agrícola, Brant, Brith, Bruhier, Brumel, Carpentras, Compère, Conseil, Dufay, Festa, Ghiselin Isaac, Jacotin, Josquin, Marbrianus, de Orto, Martín, Obrecht, Pisano, Silva, Nicolo Tedesco, Weerbeke, Willaert y los españoles Juan del Encina y Francisco de Peñalosa son algunos de los grandes nombres que contribuyeron desde Italia al sin par florecimiento musical del siglo de Leonardo.

El XV es también el siglo de muchas recopilaciones musicales como el Cancionero de Palacio y de las importantes ediciones realizadas en Venecia por Petrucci con una amplia visión que trasciende en mucho el mero ámbito peninsular, a las que seguirían las de Atteignant en Paris y Susato en Amberes y Lovaina.

Mas información.
http://www.luisdelgado.net/leonardo/txtoscd.pdf